• Contribuir a establecer la forma de la planta  y su posterior mantenimiento a fin de lograr la mayor operatividad y eficiencia en las labores propias del cultivo.
  • Evitar el envejecimiento de la cepa mediante la renovación de sus partes.
  • Limitar el número de yemas a fin de mantener el equilibrio entre la producción de frutos y la producción de madera, lo que permitirá asegurar una capacidad adecuada de la planta.
  • Seleccionar yemas fértiles.
  • Regular los brotes y por lo tanto el número y tamaño de los racimos.
  • Distribuir armónicamente las unidades de carga en la planta, según su capacidad, para mantener producciones adecuadas y uniformes en el tiempo.

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